¿Por qué mi bebé quiere sólo la leche directamente de mi seno y no la que guardé?

Es muy común y ¡ésta es la razón!

No, aunque creas que es sólo tu hijo, es muy común que los bebés no acepten muy bien la leche que congelaste para dársela después. La razón es por la lipasa, una enzima que tenemos en nuestro el cuerpo, cuya función es deshacer las grasas ingeridas para que las podemos absorber correctamente.

Cuando una mujer está produciendo leche materna, la lipasa va desde el páncreas hasta las glándulas mamarias para formar parte de la leche que recibirá el bebé para ayudarle a digerir sin problemas las mismas grasas que contiene. En la leche materna van las grasas y también las enzimas que ayudarán al bebé a digerirlas.

Pero cuando se extrae la leche y se congela, y si al sacarla del congelador se calienta rápido y se le da al bebé, es posible que no se modifique el sabor tanto como para que la rechace porque de este modo la lipasa tiene poco tiempo para actuar. En algunas mujeres, la leche materna contiene mayor concentración de lipasa y eso hace que la grasa se deshaga más rápido, y al momento de descongelarla el sabor cambia.


Muchos bebés se la toman sin problema, pero cando  la rechazan no significa que se echó a perder o ya no sirva. Y tranquila, ¡esto tiene una solución!

Para evitarlo debes calentarla hasta que empiecen a salir burbujas en la leche que está en contacto con las paredes del recipiente. Entonces vacíala en otro recipiente para guardarla y enfría rápidamente al contacto con agua fría y hielo. Una vez fría, guárdala en el congelador. De esta forma, al descongelarla tendrá un sabor mucho más parecido al de la leche recién extraída, y el bebé no la rechazará por su sabor ni olor.

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